“Al Compás de Tanguillo” llena la Plaza de la Catedral en el Iº Encuentro de Piconeras y Mariscaoras
“Al Compás de Tanguillo” llena la Plaza de la Catedral en el
Iº Encuentro de Piconeras y Mariscaoras.
El evento, organizado por el Festival Folklore de Cádiz y con la colaboración del Ayuntamiento de Cádiz, contó con una magnífica asistencia de público que llenó el entorno de la Catedral para acompañar esta apuesta por la recuperación y puesta en valor de una de las imágenes más representativas del imaginario gaditano: la piconera.
Desde la organización se agradeció especialmente el apoyo de la concejala de fiestas, Beatriz Gandullo, por respaldar una iniciativa que nace con vocación de continuidad y que busca devolver al primer plano la figura de la piconera y la mariscaora como símbolos de identidad popular.
La piconera: símbolo de barrio y dignidad
La figura de la piconera forma parte del paisaje humano del Cádiz de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Eran mujeres que vendían picón —carbón vegetal— por las calles, recorriendo barrios y plazas con su carga al hombro o en pequeños carros. Con el tiempo, su imagen se integró en el Carnaval, estilizando su indumentaria hasta convertirse en traje típico: falda larga y ajustada, mantón, blusa entallada y una estética que mezcla fuerza, elegancia y carácter gaditano.
Junto a ellas, la mariscaora representa otra raíz profunda de la ciudad: mujeres vinculadas al mar, al trabajo humilde y constante en las orillas y mercados. Ambas figuras condensan historia, esfuerzo y orgullo popular.
Una plaza entregada al compás
El encuentro comenzó con unas palabras de la organización, contextualizando el valor histórico y cultural de estos trajes y lo que representan en la memoria colectiva de Cádiz. Posteriormente, la plaza se llenó de movimiento y color al son de los tanguillos.
Mayores, adolescentes y niñas ofrecieron una estampa intergeneracional que emocionó al público. El momento culminante llegó cuando, al final del acto, asistentes y participantes se unieron espontáneamente al baile, convirtiendo la Plaza de la Catedral en un gran corro festivo donde tradición y presente se abrazaron al compás de Cádiz.
El Iº Encuentro de Piconeras y Mariscaoras deja así una imagen clara: la tradición no es pasado, es identidad viva.
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